La diputada nacional y doctora en Desarrollo Económico, Julia Strada, analizó el jueves 25 en una charla abierta en el auditorio del Centro Cultural Municipal San José repleto de un público muy interesado el impacto del ajuste fiscal sobre la población y advirtió sobre la recesión que atraviesan construcción, comercio e industria. Planteó un modelo alternativo basado en industrialización y soberanía económica. La actividad comenzó llevó por título “Impacto del presupuesto nacional y el modelo económico en la economía local” y estuvo destinada al público en general y fue organizada con el acompañamiento del Municipio de Olavarría.

Strada, además de su labor parlamentaria, es docente universitaria y directora del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), desde donde se impulsan diplomaturas junto a universidades nacionales y se difunden informes y publicaciones para acercar información accesible a la ciudadanía, fomentando el debate y el conocimiento sobre la realidad económica y política del país. Cabe recordar que, años atrás, la legisladora integró también el Directorio del Banco Nación.

El intendente Maximiliano Wesner, anfitrión de la actividad y presentador de la economista, contextualizó la situación local señalando el fuerte castigo que sufre el «entramado productivo tan diverso» de Olavarría. Destacó la caída notoria en los ingresos municipales y la retracción en sectores clave: los despachos de cemento cayeron un 36% interanual respecto a 2023, y la piedra, un 30%.

Strada enfatizó que esta realidad se vincula directamente al cese de la obra pública nacional, afectando no solo a las dos cementeras de la ciudad, sino a toda la cadena de valor minera, logística y metalmecánica. La economista presentó un análisis crítico y detallado del modelo económico implementado a partir de diciembre de 2023, enfocándose en la recesión de la actividad productiva, la contracción salarial y la dependencia financiera externa.

Del mismo modo señaló que la estabilización nominal lograda desde diciembre de 2023 tuvo como contracara una profunda contracción del aparato productivo, con consecuencias directas en el empleo y los ingresos reales. Subrayó que la estrategia oficial se apoyó en un ajuste fiscal severo, concentrado en jubilaciones, obra pública y subsidios, medidas que afectaron de manera inmediata a la actividad local.

En Olavarría, ejemplificó con esa caída del 36% en los despachos de cemento y la pérdida de alrededor de 1.500 puestos de trabajo en la construcción, arrastre que golpeó a comercios y servicios asociados. La economista enfatizó que sectores intensivos en empleo, como construcción, industria y comercio —que generan casi la mitad del trabajo registrado en Argentina— se encuentran en retroceso, mientras que el único crecimiento se concentra en actividades extractivas y agroexportadoras.

La diputada sostuvo que los datos oficiales muestran una caída del empleo formal y un deterioro significativo de los salarios reales, con capacidad de compra en niveles comparables a los de las crisis más profundas de las últimas décadas. También advirtió sobre la utilización de la capacidad instalada industrial en su piso más bajo de los últimos años, acompañado de un aumento de importaciones de bienes de consumo que presionan sobre la producción nacional.

En el plano macroeconómico, Strada describió el equilibrio fiscal como insostenible, al depender de recortes sociales y de mecanismos financieros extraordinarios. Criticó el acuerdo con Estados Unidos que involucra cooperación en materia tributaria, defensa y económica, al que calificó como un condicionamiento de la soberanía nacional.

Como contracara, planteó un modelo basado en la industrialización y en el agregado de valor a recursos estratégicos como el litio, junto con la recuperación de soberanía logística para la provincia —a través del Canal Magdalena— y financiera, mediante la banca pública y organismos de desarrollo productivo. También propuso reactivar leyes de fomento industrial y reforzar la planificación estatal como instrumentos de un desarrollo más equilibrado.

A nivel nacional, la economista describió una actividad económica «estancada» y en «declive» en la que un posible «rebote en V» es un engaño «fundamentalmente estadístico» y de alguna manera un engaño, la proyección del PIB promedio para 2024-2025 se situaría por debajo del promedio de 2022-2023. Strada argumentó que el costo de la estabilización macroeconómica ha sido la caída de la actividad, la destrucción del aparato productivo y la depresión salarial.

La crisis del empleo se ilustra con la destrucción de 98.763 puestos de trabajo registrados privados entre noviembre de 2023 y mayo de 2025. Strada comparó esta pérdida con el impacto esperado del Régimen de Iniciativa para las Grandes Inversiones (RIGI), un esquema al que se opuso como diputada. Según datos de CEPA, el RIGI solo generaría 3.557 empleos directos a nivel nacional, lo cual es insuficiente para compensar la destrucción en la industria y la construcción, que, junto con el comercio, concentran el 44,6% de los empleos registrados.

El sector industrial se encuentra gravemente afectado, reflejado en la baja utilización de la capacidad instalada. Por ejemplo, la utilización en industrias metálicas básicas es un 20,6% menor respecto a 2023, y en la metalmecánica (excluida la automotriz) cayó un 23,6%. A este panorama se suma el «aluvión de importación de bienes de consumo«. Las importaciones de electrodomésticos, baterías y lámparas, por ejemplo, aumentaron un 335% interanual entre enero y julio de 2025 respecto al mismo periodo de 2024.

Además, la eliminación de políticas de promoción productiva se evidencia en la desfinanciación de organismos clave, como la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo, cuya ejecución presupuestaria cayó un 76,7%.

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En el frente financiero, la economista señaló que el superávit fiscal fue logrado mediante un ajuste que implicó «el achicamiento de las jubilaciones, el achicamiento de las universidades, el achicamiento en términos del subsidio de tarifas de luz y gas y de la obra pública«. Respecto a la política monetaria, la eliminación de los pasivos remunerados del Banco Central (como las LEFIs) se logró al convertir esta deuda en un «pasivo del tesoro, o sea, de todos nosotros«. Pese a estos ajustes, la necesidad de financiamiento externo evidencia que las medidas no fueron suficientes para resolver la cuestión de la deuda.

El balance cambiario muestra una vulnerabilidad continua, con un agujero total de 11.375 millones de dólares en el período agosto-octubre debido, entre otros factores, a intereses de deuda, turismo y la formación de activos externos (FAE). La reciente obtención de dólares se calificó como «dos balas de plata» (baja de retenciones y préstamo del Tesoro de EE. UU.). Strada considera que el acuerdo con Estados Unidos representa una «entrega de soberanía tremenda«, citando como ejemplo la supuesta concesión de la política tributaria argentina, como la eliminación de retenciones.

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Finalmente, la exposición se orientó hacia propuestas, como la necesidad de restituir la Ley de Compre Nacional y el PRODEPRO. En el sector del litio, sugirió una «ley de cuota en donde una parte del litio se tenga que quedar en Argentina para ser procesada» hasta la etapa de material activo, lo que triplicaría el precio de exportación actual. Strada concluyó que si el país no aborda la necesidad de crecimiento y creación de empleo genuino, los dilemas se mantendrán, ya que «si Argentina no crece y crea trabajo, esto es Sábana corta, nunca va a alcanzarnos«.

Strada, respondiendo diversas preguntas del abundante público presente, cerró su exposición subrayando que la disputa por el rumbo económico también se juega en el terreno político: “Es clave modificar la correlación de fuerzas en el Congreso para frenar políticas dañinas y construir una agenda alternativa que defienda la producción, el empleo y la soberanía nacional”.

Nota realizada con reporteo humano y asistencia de IA