Este domingo, la ciudad fue escenario de una fuerte manifestación en la que diversas organizaciones sociales confluyeron para visibilizar sus reclamos de género en el Día Internacional de la Mujer, que se conmemora cada 8 de marzo. La fecha incluyó desde testeos médicos preventivos e intervenciones culturales en la calle, hasta la lectura de un manifiesto contra la política de género del gobierno actual, para luego culminar con una multitudinaria caminata por las principales arterias comerciales del distrito.
Las actividades al aire libre comenzaron en dos puntos de encuentro cercanos durante la tarde. Les pertenecientes a la Asamblea Feminista y Disidente de Olavarría, conformadas por Socorristas, Frente Ni Una Menos, Plenaria de Trabajadoras, el Centro de Estudiantes “Paulo Freire”, “La Semillera” y autoconvocadas se instalaron desde temprano en la esquina de Belgrano y Brown, aunadas en la consigna “8M en las calles. Milei es hambre y desocupación” en tanto las integrantes más cercanas al principal partido de la oposición, identificadas en el Frente de Mujeres y Disidencias lo hicieron en Necochea y Brown.

En la previa a la manifestación hubo puestos donde se entregaban artículos de higiene íntima, copas menstruales y preservativos. Paralelamente en el Paseo de la Salud, el área de Salud Sexual y Reproductiva del Municipio realizaba testeos de sífilis y VIH.
El cronograma inicial estableció una fuerte carga artístico politica, en la que diversas pertenecientes a la colectiva feminista leyeron poemas y otros textos, e interpretaron música con tambores. Posteriormente un grupo de voceras tomó el micrófono para compartir el documento conjunto.

El foco principal de las críticas incorporado en el texto leído por distintas voces apuntó hacia el titular del ejecutivo nacional, advirtiendo sobre una crisis que ya dejó a miles de familias de la zona sin ingresos y que provoca el cierre diario de decenas de industrias en todo el territorio. Frente a este panorama de ajuste económico, quienes protestaban le exigieron a las centrales sindicales que organicen urgentemente una huelga general.
En materia de seguridad ciudadana, el discurso alertó que las estadísticas oficiales de los primeros dos meses del año arrojaron un crimen por motivos de género cada treinta y cuatro horas. A nivel municipal, las agrupaciones intimaron a la intendencia a transparentar el uso de los fondos destinados a las emergencias del sector, pidieron la construcción de un refugio temporal para víctimas y demandaron la reapertura de las carteras estatales exclusivas para esta temática que fueron desmanteladas.

Los reclamos no dejaron de lado otros ejes sociales, pidiendo la continuidad de la universidad pública sin aranceles y la enseñanza de educaciones sexuales integrales en todas las aulas. Además de solicitar que los hospitales garanticen las interrupciones de embarazos sin barreras burocráticas, la proclama sumó un fuerte repudio a la explotación del medio ambiente, oponiéndose a los cambios en las leyes de protección de glaciares y a la contaminación por agrotóxicos a nivel local.

Tras pedir memoria por las víctimas de crímenes de odio y rechazar de plano los operativos de seguridad que buscan limitar los cortes de calles, las distintas columnas se unificaron pasadas las siete y media de la tarde para marchar.
Lo hicieron por la calle Coronel Suárez, donde fueron molestadas por motociclistas y les arrojaron agua desde edificios, según fue denunciado posteriormente por el Frente de Mujeres y Disidencias, y de allí se continuó hasta la calle 9 de Julio para pasar frente a la Comisaría de la Mujer. Posteriormente regresaron por General Paz para tomar el centro por Vicente López, dónde hicieron la tradicional “corrida” protagonizada por las jovenas.

Después el río de gente recorrió Belgrano, pasando por la Comisaría Primera de Olavarría, donde leyeron los nombres de las víctimas de violencia machista en la ciudad. Finalmente regresaron al punto de partida, donde realizaron el cierre prometido en forma de aquelarre feminista.
A nivel nacional, la marcha se trasladó del domingo 8 al lunes 9 con el fin de visibilizar esta problemática no sólo con las movilizaciones, sino con un paro de actividades que demostrara la importancia de las mujeres tanto en la economía como en la sociedad.
Más allá de la colorida convocatoria y el recorrido por las calles céntricas, la conmemoración del ocho de marzo dejó en la ciudad un mensaje que trasciende la fecha. La jornada demostró cómo el movimiento de mujeres y disidencias local ha consolidado una resistencia que sobrevive y cobra fuerza, abrazando simultáneamente la defensa del plato de comida, la educación, la salud pública y el cuidado del medio ambiente frente a un contexto de profunda crisis socioeconómica
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En un momento histórico donde se advierte un embate directo contra derechos adquiridos, de un modo que algunas miran todavía con incredulidad, la respuesta de las agrupaciones fue apostar por fortalecer las redes de solidaridad y la movilización probó que el espacio público sigue siendo el refugio principal para exigir empatía y dignidad. Lo que deja este día sintetiza una postura indiscutible: frente a las políticas de ajuste y los intentos de retroceso, el tejido social local se mantiene en estado de alerta y no está dispuesto a dar ni un solo paso atrás
Nota realizada con reporteo humano y asistencia de IA



