Durante el sábado 15 y el domingo 16 de agosto de 2026, la Escuela N° 15 de Rauch se transformó en el epicentro de debates que marcaron la agenda de género en la región centro de la provincia de Buenos Aires. Con una convocatoria abierta gestada desde marzo, el 9° Encuentro Regional Plurinacional de Mujeres y Disidencias reunió a más de 200 activistas, militantes e investigadoras de localidades como Tandil, Azul, Ayacucho, Necochea, General Madariaga y Olavarría. A través de un intenso cronograma que articuló rondas horizontales, paneles temáticos y expresiones culturales, el evento funcionó como un potente espacio de formación, abrazo y construcción política colectiva indispensable ante los complejos desafíos del contexto social actual.
La apertura del encuentro estuvo impregnada de una fuerza profunda mística en la que el arte y la memoria corporal se adueñaron del espacio escolar. Danzas populares contemporáneas inauguraron la jornada traduciendo el folklore en un diálogo vivo entre el pasado y el presente de lucha de las mujeres en la cultura. En los pasillos de la Escuela N° 15, las propuestas artísticas estáticas y dinámicas de creadoras como Nora Mendivil, Delia González y Marcela López Molinuevo envolvieron a las participantes, mientras feriantes locales exhibían el fruto de su trabajo, tejiendo desde el primer momento una sinergia directa entre el feminismo regional y la comunidad de Rauch.

El panel de apertura marcó el tono político y ético de la asamblea con testimonios que rescataron historias de dolor y organización gremial. Karina Pamonetti, hermana de Jovita Pamonetti —trabajadora municipal asesinada en 2005—, realizó un recorrido sobre cómo la lucha colectiva transformó judicialmente lo que entonces se denominaba un «crimen pasional» en la figura del feminicidio. Pamonetti subrayó el valor crucial de la sindicalización y de las secretarías de género (como en su sindicato, SUTEBA), relatando cómo su propio caso por la tutela de sus sobrinos huérfanos sentó el precedente para la actual ley de licencias por violencia de género y adopción en la provincia de Buenos Aires.
Bajo el título «Tejiendo resistencia: de las luchas ancestrales al Ni Una Menos«, el segundo panel cruzó las estadísticas del observatorio nacional con la defensa de los territorios. Alon Silvestri, del Observatorio «Ahora Que Sí Nos Ven«, aportó cifras alarmantes: 3.205 víctimas fatales de femicidios en los 11 años transcurridos desde la primera movilización de 2015, señalando que el hogar sigue siendo el espacio más peligroso al concentrar el 66% de los crímenes a manos de parejas o exparejas. Frente a este diagnóstico, una autoridad de la comunidad urbana mapuche de Rauch vinculó la urgencia de la violencia machista con las luchas de los pueblos originarios, denunciando los desalojos en la Patagonia y reivindicando los cuerpos y la tierra como territorios políticos que resisten al sistema patriarcal y extractivista.

La clave disidente del futuro cobró fuerza en el panel del domingo por la mañana, donde se denunciaron con firmeza los discursos de odio institucionalizados y el retroceso en las políticas de inclusión. Bajara, activista de la organización Orgullo Chato, repudió los crímenes que costaron la vida de tres compañeras travestis y trans en apenas 72 horas en el país, alertando también sobre los peligros que acechan a las infancias tras el desfinanciamiento del cupo laboral trans y las restricciones en salud. Acompañaron esta mesa Agustina Vivas, de la Asamblea Permanente Orgullosa de Azul, y Cruz, de la Asamblea Diversa Tandil, compartiendo memorias de sus respectivas marchas locales como trincheras de goce y resistencia colectiva frente al avance del neoliberalismo en los pueblos pequeños.

Uno de los espacios de debate más encendidos fue la ronda de deportes, focalizada de manera preponderante en el fútbol femenino y disidente. Con la participación de jugadoras locales y de la región, se problematizó el declive de los equipos y torneos de fútbol tras el «boom» de 2019, atribuyendo este retroceso a la falta de sistemas de cuidado para las madres, el encarecimiento de inscripciones y la ausencia de categorías inferiores en los clubes que garanticen un semillero. Asimismo, se debatió la exclusión sistemática de las identidades trans en los deportes federados debido a criterios biologicistas sobre la testosterona, planteando la imperiosa necesidad de capacitaciones institucionales obligatorias bajo la Ley Micaela en todos los niveles dirigenciales de los clubes.

El momento más público del fin de semana ocurrió el sábado por la tarde, cuando las calles de la ciudad se poblaron con un río de pancartas y cantos que sorprendió a la comunidad local. La marcha, caracterizada por una numerosa y sumamente diversa concurrencia, partió desde la Escuela N° 15 y avanzó a lo largo de la Avenida San Martín hasta confluir en el Monolito fundacional. Ese despliegue territorial encarnó la mística feminista en toda su dimensión, ocupando la vía pública como una herramienta viva para visibilizar las demandas regionales y recordarle a la localidad que los cuerpos marginados continúan movilizados y organizados en las calles.
La síntesis final ocurrió el domingo, luego de la actividad cultural en Barraca Club la noche del sábado, cuando se recuperó las conclusiones de los talleres y rondas de intercambio. Entre los puntos consensuados, se destacó la importancia vital de fortalecer las redes comunitarias de cuidado frente a la precarización, la defensa de la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas y el impulso de la agroecología como alternativa regional. Las coordinadoras valoraron especialmente el rol del grupo local «Exceso de gestión», cuyo trabajo organizativo y rifas autogestivas permitieron financiar la logística y el alojamiento de las más de 60 participantes hospedadas en cabañas municipales y casas particulares.

El cierre del encuentro, celebrado entre aplausos, cánticos y abrazos, dejó trazados los próximos pasos para la articulación regional de los feminismos. En una asamblea llena de emoción, se designó a la ciudad de Ayacucho como la próxima sede del 10° Encuentro Regional para el año 2027, ciudad que recibirá a las delegadas con un fuerte aliento del colectivo plurinacional. Al mismo tiempo, las delegaciones comenzaron a coordinar la logística para viajar en octubre hacia el 39° Encuentro Plurinacional de Córdoba, ratificando que el músculo militante feminista del centro de la provincia de Buenos Aires sigue activo y dispuesto a disputar su agenda a nivel nacional.
Nota realizada con reporteo de Tefa Schegtel Torres y asistencia IA en redacción


