El periodista y escritor visitó la ciudad serrana para realizar el lanzamiento oficial de su nuevo libro «Coronados de odio«. En la presentación analizó la coyuntura política y social argentina, propuso una severa autocrítica sobre las fallas del campo nacional y popular, y abordó las tensiones internas en torno a liderazgos y nuevas metodologías de construcción política así como una explicación acerca de la construcción del sujeto odiante que hoy ejerce la política. La actividad se realizó en el Centro Cultural «Arte y Parte2 de Tandil el viernes 17 de julio en un encuentro que contó con la participación de comunicadores, integrantes de la Mesa de Memoria por la Vida y militantes de organizaciones del campo popular locales. La introducción estuvo a cargo de su amigo Marcelo Agra, Corina Alexander, y el militante cultural «Indio» Zavala.

En su disertación, Borroni afirmó que Javier Milei no es un presidente convencional dentro de la dinámica democrática, sino la culminación de una etapa de degradación social caracterizada por la adopción del odio como herramienta política. Sostuvo que el triunfo electoral del mandatario comparte la esencia de la crisis de diciembre de 2001, expresando el mismo hartazgo y desilusión hacia la representación política, con la diferencia de que esta vez la implosión se canalizó a través del voto y no de las calles. Asimismo, describió la consolidación de un «sujeto odiante» en la sociedad contemporánea que actúa políticamente basándose de forma exclusiva en el antiperonismo y el rechazo al otro, eludiendo debates programáticos sobre educación, ciencia o industria.
El periodista atribuyó la emergencia de este escenario a errores críticos del campo nacional y popular, los cuales fracturaron el lazo emocional con sus bases. Específicamente, señaló dos acontecimientos como determinantes en la pérdida de credibilidad: en primer lugar, la difusión de la fotografía de una celebración en la residencia de Olivos durante el aislamiento preventivo por la pandemia, que contrastó severamente con la prohibición impuesta a un padre para cruzar una frontera provincial con su hija de 12 años enferma de cáncer. En segundo término, cuestionó la débil reacción del peronismo ante el intento de magnicidio contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, ejemplificada por la decisión de la CGT de evitar un paro nacional y por un mensaje oficial del presidente Alberto Fernández que duró escasos cuatro minutos.

Borroni planteó que las estructuras partidarias han quedado obsoletas frente a las transformaciones del ámbito laboral y generacional, advirtiendo que el modelo del trabajador tradicional de mediados del siglo XX ya no es representativo. Señaló la falta de contención hacia los sectores informales, los repartidores de plataformas y los empleados remotos, quienes priorizan el presente inmediato por encima de demandas históricas como los aportes previsionales.
Citando al analista Jorge Alemán, refirió que la actual es la primera generación de jóvenes en la historia que carece de voluntad de cambio, situación que vinculó a un esquema organizativo verticalista donde se desalienta el debate interno y predomina la lógica de acatar directivas de liderazgos únicos.
Al abordar las tensiones internas del peronismo, el expositor las caracterizó como una disputa de poder enfocada principalmente en el control de cargos de cara a futuras contiendas electorales. Rechazó las acusaciones de traición dirigidas al gobernador bonaerense Axel Kicillof, explicando que este transita un proceso legítimo para construir una base de sustentación política propia y evitar gestionar bajo «poder prestado».

Indicó que el verdadero conflicto ocurre con ciertos sectores de La Cámpora que han aislado a la expresidenta de su entorno popular y que perciben el crecimiento de Kicillof como una amenaza a la continuidad de su propio espacio. Por otra parte, definió a Sergio Massa como un operador profesional que trabaja desde la discreción a la espera de posicionarse ante la ausencia de una síntesis clara.
En un espacio de participación de los asistentes, una de las oyentes denunció la desconexión de la cúpula partidaria frente a la crisis socioeconómica real, mencionando la falta de alimentos y recursos en los barrios vulnerables de Tandil en contraste con las disputas protagonizadas por Máximo Kirchner. Borroni validó el reclamo, manifestó su desacuerdo con la «política de la idolatría» y reveló que miembros de La Cámpora presionaron anteriormente a directivos de los medios donde se desempeña profesionalmente para exigir su desvinculación a causa de sus críticas. El escritor insistió en que las diferencias internas no se solucionarán con hostilidades discursivas, sino fortaleciendo un proyecto político aglutinador y concreto.

Hacia el cierre del encuentro, el «Indio» Zavala intervino con un análisis histórico en el que contrapuso la estrategia proteccionista estadounidense del siglo XIX, liderada por Ulysses Grant, frente a la apertura económica y la Guerra de la Triple Alianza promovidas por Bartolomé Mitre en la región.
Zavala convocó a los presentes a interiorizarse en la historia argentina para consolidar la identidad del sector. Finalmente, la moderación dio por concluida la actividad agradeciendo el respaldo de la comunidad local y facilitando la venta y firma de ejemplares de la publicación expuesta.
Registro completo (solo audio) de la presentación
Como mensaje de síntesis hacia la concurrencia, Borroni enfatizó que la reconstrucción de las fuerzas populares exige abandonar las estructuras rígidas y diseñar metodologías que sintonicen con la velocidad de un «mundo líquido» que actualmente desgasta las identidades partidarias tradicionales. Recurriendo a una definición que le compartiera el expresidente uruguayo Pepe Mujica, el periodista recordó que «el futuro no se construye de nostalgia, se construye de porvenir».

En esa línea, instó a la militancia a dejar de exigir que toda la sociedad se discipline bajo un embudo ideológico único, proponiendo en su lugar abrir múltiples caminos que confluyan en un proyecto común de justicia social adaptado a las complejidades laborales e informales del siglo XXI.
Finalmente, convocó a priorizar la sensatez estratégica por encima de las disputas domésticas, advirtiendo de forma tajante que ante el escenario nacional vigente «hacer fuego de la interna política no va a servir, por más que se tenga razón». Su exhortación de cierre se centró en la necesidad de potenciar las construcciones políticas viables y en militar para que las referencias históricas escuchen y acompañen los reclamos de las bases, logrando que la lealtad y el afecto del pasado se traduzcan en herramientas efectivas de transformación para el futuro.
Nota realizada con reporteo humano y asistencia de IA


